El auge de las plataformas digitales ha facilitado que personas autistas, familias y profesionales compartan experiencias, recursos y conocimientos. Sin embargo, este mismo entorno también ha favorecido la circulación de contenidos inexactos o engañosos sobre el autismo, una tendencia que preocupa cada vez más a investigadores y organizaciones sanitarias.
Un estudio publicado en la revista científica Journal of Autism and Developmental Disorders analizó contenidos relacionados con el autismo difundidos en TikTok e Instagram. La investigación identificó la presencia de desinformación y estereotipos sobre el autismo en ambas plataformas y concluyó que las características propias de cada red social influyen en la forma en que estos mensajes se propagan.
La preocupación por este fenómeno también se extiende a otros espacios digitales. El estudio «Disinformation about Autism in Latin America and the Caribbean: Mapping 150 False Causes and 150 False Cures of ASD in Conspiracy Theory Communities on Telegram», elaborado por investigadores de la Fundação Getulio Vargas, la Universidad Metropolitana de Santos, la Universidad Estatal de Campinas y la organización Autistas Brasil, analizó diez años de actividad en 1.659 comunidades de Telegram.
Sus autores identificaron más de 150 falsas causas y más de 150 supuestas curas atribuidas al autismo, además de detectar un incremento del 15.000% en la difusión de desinformación sobre autismo desde la pandemia de COVID-19. La investigación alerta también sobre la promoción y comercialización de tratamientos sin respaldo científico dirigidos a familias de personas autistas.
Entre los bulos más persistentes continúa la falsa relación entre las vacunas y el autismo. Ante ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reiteró que no existe evidencia científica que respalde esta hipótesis y recordó que numerosos estudios realizados en diferentes países han llegado a la misma conclusión. La organización subraya que las investigaciones que originaron esta teoría fueron desacreditadas hace años por contener errores metodológicos.
En este sentido, la OMS también ha advertido de que la desinformación sanitaria representa una amenaza para la salud pública y ha defendido la necesidad de reforzar el acceso a información basada en la evidencia científica. En el ámbito del autismo, especialistas y entidades coinciden en señalar que combatir los mitos y promover información fiable resulta fundamental para mejorar la comprensión social del autismo, reducir el estigma y favorecer que las personas autistas y sus familias puedan tomar decisiones informadas.








